miércoles, 23 de abril de 2008

¿¢σмσ ѕє мι∂є єℓ αмσя?

A raíz de un par de cosas que he estado viviendo y preguntas a las que les he intentado buscar respuesta, me he planteado esto: "¿cómo se mide el amor?", que deseo intentar descifrar en estos cortos renglones, y después me ayuden ustedes a hacerlo dejándome su opinión en un comentario.


Para empezar, considero sumamente importante tener en cuenta que el amor no es más o es menos... uno no ama más que otro... simplemente ama, o no ama. Las diferencias en el amar se dan exclusivamente porque cada uno de nosotros es diferente y ama, al igual que hace todas las cosas, de distinta manera.


Es fundamental entender que no podemos pretender que alguien nos ame como nosotros queremos, pues la forma de amar es personal de cada uno, y ahí reside lo mágico y único del amor.


Por otra parte, al buscar una respuesta apropiada para semejante pregunta, pensaba en las maneras de decir "te amo". No todo son palabras. Si bien ellas no son vacías, los actos expresan mucho más, pues éstos los construimos nosotros mismos, con nuestras ideas, sentimientos, fuerzas, ganas, que, a diferencia del vocabulario, está estipulado por un diccionario académico y alguien que alguna vez lo creó.


Las palabras, por el hecho de estar enlazadas a sus correspondientes definiciones, son tan concretas que muchas veces no nos dejan desnudarnos en el terreno subjetivo, que es por el cual transita el amor. Una palabra no es subjetiva, es totalmente objetiva, por lo que...
¿Cómo podríamos expresar correctamente lo que sentimos como amor?


Es por ello que considero al amor como una demostración, como un acto. Si bien es lindo escuchar palabras que los acompañen, los actos son los que hacen sentir y percibir, amar y demostrar.


Así se demuestra el amor... amando, y haciendo; dando por el otro lo que nosotros mismos elegimos que queremos dar, y recibiendo una sonrisa a cambio. El amor se mide en los pequeños detalles diarios... no son palabras más, palabras menos... actos más, actos menos... son simplemente hechos, que están medidos por su profundidad, por su espontaneidad,

por todo el sentimiento que llevan inmerso...

Texto escrito originalmente el 25 de mayo de 2007

sábado, 19 de abril de 2008

ρєqυєñαѕ α¢¢ισиєѕ нα¢єи gяαи∂єѕ ¢αмвισѕ

Cuando pensamos en la palabra cambio, sobre todo en lo que respecta al mundo actual, solemos imaginarnos determinadas personas en cargos importantes ejerciendo alguna modificación que provoque un cambio radical en la historia. Imaginamos grandes cosas sucediendo, a partir de las cuales podamos identificar un "antes" y un "después".
Si bien estos sucesos los llamamos correctamente "cambios", es muy poco probable que sucedan a ese nivel. Si el cambio de la historia queda en manos de apenas una persona, ¿qué rol nos queda representar a los demás?

Como pequeño sector de este inmenso universo del cual formamos parte, cada uno de nosotros tiene en sus manos el futuro del planeta y de la raza humana. No hace falta tener un alto cargo en una institución pública, ni haber publicado un libro, ni ser productor o director de un programa de televisión, ni ser gerente de una empresa, como tantas otras posibilidades. Hace falta simplemente una gran cualidad llamada predisposición, a la cual debemos adicionarle la búsqueda del rol que a cada uno de nosotros le toca vivir en el ambiente que nos rodea.

¿Cómo descubrirlo?
Esa no es una tarea fácil, y tampoco crean que yo tengo la respuesta.
Soy de aquellos que piensan que cada persona llega al mundo con una misión, considerando esta palabra de la misma manera que considero las formas de lograr un cambio en el aspecto que sea.
Todos somos y estamos por algo, y con ese objetivo tenemos que vivir nuestra vida.

Cuando miro un poco a mi alrededor, veo la gente tan atareada con su trabajo, corriendo de un lado para el otro... En los últimos años de escuela secundaria, todos los chicos desesperados intentando afirmar qué carrera estudiarían al recibirse... pensándolo como una carrera, con el sentido literal de la palabra, y no como una meta a la cual aspirar. Todo como una rutina (porque "algo hay que seguir..."), mas no como un deseo de ser.

Todo esto me hizo pensar qué es lo que yo quiero para mi futuro, pero no para vivir rutinariamente y simplemente "sobrevivir", hasta que la muerte decida llevarnos a otro sitio.
Quiero ayudar, quiero hacer mi parte del cambio definitivo del mundo, desde el lugar que sea, el humilde espacio que como persona ocupo en la sociedad. Deseo recibirme, sí, pero de algo que sé que tendrá un por qué de su existencia, y que sea el inicio, o quien sabe la continuación, de un paso a favor.

Cuando elegí estudiar Profesorado de Nivel Inicial no lo hice simplemente por elegir... tenía un objetivo.
Sabía que una parte fundamental en la formación de una persona es en sus primeros años de vida. Esa etapa la vivimos en el jardín de infantes, donde comenzamos a socializarnos fuera del ambiente familiar y a conocer otros aspectos del mundo que nos resultaban totalmente desconocidos. Estamos por primera vez alejados de la gente que nos crió al nacer, y somos muy afines a nuestra maestra de grado, la señorita.
También, en el tiempo que estudié esa carrera, pude observar varios jardines de infantes (además de otras cosas que conocemos por los medios de comunicación), y las relaciones que llevaban las maestras con sus alumnos, la voluntad de las docentes, y hasta qué punto tenían realmente vocación.
Créanme, ¡se nota muchísimo cuando hay vocación!

Conociendo todo esto, decidí colaborar en esta formación. Pensé en ser maestra, mas no de cualquier edad. Quería ser parte del crecimiento personal de estos niños, de esta base tan importante como es la infancia, de manera que cuando crezcan puedan vivir de una mejor forma los años restantes de su vida.
Al abandonar la carrera, y después de estos años de haberlo hecho, siento que de alguna forma dejé de lado mi objetivo. Ahora ya no seré maestra (al menos no por ahora), mas puedo buscar la misma meta desde ese otro lugar que decida elegir.
No sé exactamente cuál será, pero sé que de una u otra manera, todos podemos ser parte del cambio.


Texto escrito originalmente el 17 de Marzo de 2007