El sol se asoma con su tibio calor de la mañana. El reloj despertador marca la hora de levantarse para comenzar un nuevo día. El movimiento de las primeras horas... los ruidos, incluso los silencios.Espío por entre las sábanas y miro la hora con ganas de quedarme un rato más. No es excesivamente temprano, pero lo pareciera. Mi cuerpo pide un rato más, y mi cabeza sabe que tiene cosas que hacer. ¿Mi corazón? Desea disfrutar nuevas experiencias... pero el cuerpo es más fuerte.
Vuelvo a cerrar los ojos, a la vez que muchas imagenes van pasando por mi mente. Tal vez recuerdos, quizás anhelos, o solamente historias.
Una voz que me resulta familar se 'entromete' en mi cuento gráfico. Ahora sí es hora de despertar. Los árboles y las paredes ya se acostumbraron a la luz del día y las baldosas están bien acondicionadas. La mañana quedó atrás. El sol comenzó a tener sueño y a disminuir su resplandor... y yo recién soy conciente (¿lo soy?) de todo lo que no he tenido el privilegio de disfrutar.
Vuelvo a cerrar los ojos, a la vez que muchas imagenes van pasando por mi mente. Tal vez recuerdos, quizás anhelos, o solamente historias.
Una voz que me resulta familar se 'entromete' en mi cuento gráfico. Ahora sí es hora de despertar. Los árboles y las paredes ya se acostumbraron a la luz del día y las baldosas están bien acondicionadas. La mañana quedó atrás. El sol comenzó a tener sueño y a disminuir su resplandor... y yo recién soy conciente (¿lo soy?) de todo lo que no he tenido el privilegio de disfrutar.




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